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Poema de la plataformera Natalia

¿Refugiados?

¿A quiénes llamáis refugiados?

Ellos no están a salvo,

Ellos no han sido acogidos.

¿Refugiados?

¿Qué refugiados?

¿Quién les tendió la mano?

 

Han sido vomitados.

Han sido expulsados, ultrajados, violados

A-SE-SI-NA-DOS.

 

Ellos no son los refugiados,

Nunca les dieron refugio.

 

Los refugiados sois vosotros,

Los que estáis en los palacios, en los congresos.

Sí, vosotros.

Los reyes de la democracia,

Los defensores del pueblo.

Los dueños de sus latidos

Y de cada latido que aún vive en el mundo.

 

Los verdugos de pactos y firmas

Los homicidas de cheque y corbata.

Los demagogos que aclaman justicia

Mientras deslizan cuchillos por sus espaldas.

 

Y cerráis las fronteras

Y quemáis sus países

Y violáis sus derechos

Y matáis a sus familias

Y, aun así

Aun así

os atrevéis a llamarles terroristas.

 

Yo quería escribir un poema hermoso

Escribir un poema hermoso para recordarle al mundo,

que son personas.

 

Que también tiemblan de frío.

Que un día estuvieron en casa.

 

Pero hay veces que no puedo con esta rabia

Que me causa un mundo en el que apenas confío.

En el que la apatía y la indiferencia

Refuerzan la sangre

Y su eterna rutina.

 

En el que hay manos dispuestas

A apretar un fusil que no lleve una flor.

A apretar un fusil.

 

 

Sois personas

Sois personas, no lo olvidéis nunca.

 

Por mis hermanos,

Por vosotros

Los despojados,

Los arañados,

Los olvidados.

 

Por vosotros,

Por vosotros quiero ir más allá de la rabia

Y despertar a quienes duermen

A quienes permiten

A quienes no luchan.

 

Persigamos la esperanza.

 

Levantémonos contra los asesinos

Contra el poder y su inclemencia

 

Abramos nuestros brazos,

Abramos nuestras mentes,

Y sólo así

Se abrirán las fronteras.

 

Expulsemos el cáncer de esta sociedad corrupta.

El negocio de la muerte.

La muerte de la Tierra.

 

Sois personas,

Sois hermanos.

Sólo hay una cosa que os puedo dar:

Yo, no me rindo.

 

Natalia Deocón Buitrago

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