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Proyecto de Muralismo en Alburquerque

Ya ha pasado más de un mes desde que acabó una de las experiencias más curiosas e internacionales que he tenido desde hace años, “el curso de Muralismo” lo he llamado este tiempo.

Fueron casi 9 días de convivencia con personas de puntos muy distintos de Europa, como Hungría o Rumanía o España, donde lo único en común eran las ganas de aprender. Existían también otras coincidencias entre algunas personas, como el interés en la actualidad y la sociedad de los diferentes países o el uso del arte como lenguaje universal.

Cierto es que un trabajo cooperativo en esta escala, es decir, el tiempo que se le dedica a conocer las técnicas, los colores, al grupo, hace que la experiencia de por sí ya valga la pena, pero obteniendo al final un resultado como el que obtuvimos ya hace que sea maravilloso del todo.

Para los participantes quedan las risas, las bromas, las conversaciones en inglés mediocre pero con el fin de hacerse entender, que son grandes recuerdos, que al menos para mí vale las pocas horas de sueño.

Ojalá poder repetir esta experiencia y otras tan empoderadoras.